Bong Go casi cancela viaje a Nagoya tras derrota de Gilas Pilipinas
Nagoya, Japón — Bong Go estuvo a un paso de no subir al avión.
El senador filipino, confeso fanático del baloncesto, admitió que casi cancela su viaje a esta ciudad bulliciosa tras la derrota aplastante de Gilas Pilipinas ante China el lunes, en el torneo de baloncesto de los 20th Asian Games Aichi-Nagoya 2026. El marcador dolió: 61-105. Una caída que no solo borró cualquier ilusión de título, sino que también puso fin al reinado del equipo filipino en el escaparate continental.
Aun así, Go hizo lo que hacen los hinchas de verdad: apareció.
Llegó a Nagoya el miércoles 16 de septiembre y, sin tiempo para lamentos, se sentó en las gradas al día siguiente para alentar a Alas Pilipinas Women frente a Kazajistán. El viaje ya no era solo un compromiso oficial; se había convertido en un acto de fe hacia los atletas filipinos.
En una cena el sábado 19 de septiembre, organizada por el presidente de la Philippine Sports Commission, Pato Gregorio, Go recordó cómo vivió la debacle de Gilas desde Manila.
“Estábamos viendo en el Senado y animando para que Gilas no perdiera por 37 puntos”, contó, todavía con el gesto incrédulo de quien repasa una pesadilla deportiva.
El resultado final fue peor de lo que temían. Mucho peor.
“Como todo aficionado filipino, realmente me decepcioné. Imaginen, perder por 44 puntos”, añadió, subrayando la magnitud del golpe anímico que provocó la derrota.
Gilas viajó con lo que el propio entorno describió como su “segundo equipo”. El contexto no suavizó el impacto del marcador. El 61-105 en la fase preliminar no solo fue una derrota; fue una declaración brutal de distancia competitiva frente a una potencia como China, justo en un escenario donde Filipinas estaba acostumbrada a competir por lo más alto.
La paliza abrió heridas y preguntas. Y Go no piensa dejarlas sin respuesta.
Cuando terminen los Juegos, el senador adelantó que se realizará una evaluación a fondo del desempeño de los atletas filipinos, con especial atención al caso de Gilas. No se trata solo de revisar números, sino de entender estructuras, decisiones y preparación.
“Hay que saber por qué pasó esto”, afirmó, asumiendo ese papel que él mismo define como el de uno de los grandes animadores del deporte filipino.
Go seguirá en las gradas, aplaudiendo, sufriendo y exigiendo. Porque el golpe en Nagoya no solo se mide en puntos de diferencia. Se medirá en cómo responda Filipinas la próxima vez que el balón vuelva a botar en un escenario asiático.






