Bohemians logra una remontada épica en Galway
En Eamonn Deacy Park, cuando el reloj marcaba el minuto 74, Galway United ganaba 2-0, defendía con oficio y olía a noche perfecta para alargar su racha invicta. Quince minutos después, el estadio era un murmullo incrédulo y la grada visitante un volcán: Bohemians se llevaba un 2-3 que sabe a declaración de intenciones en la SSE Airtricity Men's Premier Division.
El partido llegaba cargado de contexto. Bohemians, obligados a no perder de vista a Shamrock Rovers en la lucha por el título. Galway United, empeñado en estirar su buena dinámica y en mandar un mensaje de cara a las semifinales de la FAI Cup, donde ambos volverán a cruzarse el próximo mes. Y quién sabe si también en una hipotética final en el Aviva Stadium en noviembre.
Un muro llamado Galway y una obra de arte de Walsh
El arranque fue áspero, denso, de pocas grietas. El plan de John Caulfield funcionaba: línea de tres con Wasiri Williams, Gianfranco Facchineri y Anthony O’Connor, sólida, agresiva, cerrando todos los pasillos a un Bohemians más fino técnicamente pero sin filo en los últimos metros.
El equipo de Alan Reynolds monopolizó la posesión durante largos tramos, movió el balón con paciencia, pero apenas encontró resquicios. Galway United, en cambio, eligió el contraataque como arma. Y lo hizo con intención. Stephen Walsh y Kris Twardek se vaciaron en la presión y en los desmarques largos; a mitad de la primera parte, Twardek casi caza un balón bombeado a la espalda de la defensa, pero Paul Walters reaccionó a tiempo y desactivó el peligro.
Los locales crecieron con el paso de los minutos. Aaron Bolger se encontró con una ocasión magnífica en la frontal, pero su disparo se estrelló en un compañero. Poco después, Jimmy Keohane rozó el gol con un remate forzado, sin la fuerza suficiente para inquietar de verdad. Bohemians respondió con un aviso lejano: Harry Vaughan, ex de Hull City, probó desde fuera del área y su disparo se marchó rozando el poste.
Y entonces, el estadio se detuvo.
Minuto 31. Centro desde la izquierda de Al-Amin Kazeem, balón colgado hacia el corazón del área. Stephen Walsh, en su aparición número 403 con Galway United, se elevó de espaldas y conectó una chilena tan atrevida como perfecta. El balón golpeó el larguero por su parte inferior y botó dentro. Primer gol de Walsh ante Bohemians. Golazo absoluto.
Una diana de técnica y valentía que entra de lleno en la conversación por el gol de la temporada. Jugadores y aficionados de United estallaron. El golpe anímico fue enorme.
Bohemians intentó reaccionar antes del descanso. Darragh Power enganchó una volea que se marchó por poco por encima del travesaño y Ross Tierney, muy activo entre líneas, se topó con Hugo da Cunha en un remate a bocajarro. Galway se fue al vestuario con un 1-0 trabajado y la sensación de tener el partido donde quería.
De 2-0 cómodo a derrumbe total
La segunda parte arrancó con Bohemians un paso más arriba. Tierney obligó a da Cunha a intervenir en su primer palo y parecía cuestión de tiempo que llegara el empate. Pero el fútbol giró hacia el otro lado.
Minuto 53. Un malentendido fatal entre Patrick Hickey, ex de Galway, y el portero Walters. Duda, descoordinación, balón suelto. Kris Twardek, que había perseguido cada pelota como si fuera la última, olió la sangre, se adelantó a todos y empujó a puerta vacía. 2-0. Gol “contra pronóstico” por cómo se estaba jugando, pero oro puro para United.
A partir de ahí, el plan de Caulfield fue claro: juntar líneas, proteger el área, cerrar espacios. Al principio, funcionó. Pero, poco a poco, el bloque local empezó a hundirse. Cada recuperación duraba menos. Cada despeje caía en pies de Bohemians. El partido se inclinó definitivamente hacia la portería de da Cunha.
El reloj corría y la grada local empezaba a mirar de reojo al marcador. Bohemians apretaba, movía el balón de lado a lado, acumulaba camisetas rojas y negras en campo rival. La recompensa llegó con un cambio.
Whelan cambia el guion y Tierney golpea
Minuto 74. Colm Whelan, que había entrado desde el banquillo, recogió un balón en la frontal y no dudó. Control orientado, espacio mínimo y disparo seco, tenso, imparable. Golazo. 2-1. Vida para Bohemians y un giro brusco en la atmósfera del estadio.
Desde ese momento, solo hubo un equipo en el campo. Galway United se aferraba al resultado, pero ya no lograba salir. Bohemians, con confianza renovada, olía el empate.
Ocho minutos después, la presión rompió la presa. Minuto 82. Tras una larga posesión, paciente, bien elaborada, el balón llegó a Ross Tierney dentro del área. El mediapunta no se puso nervioso: controló, miró a da Cunha y definió raso, ajustado, con calma de veterano. 2-2. El banquillo visitante explotó. El partido, completamente patas arriba.
Bohemians no se conformó. Siguió atacando como si necesitara ganar una final. Tierney volvió a probar a da Cunha, que esta vez sí respondió con una buena parada. Pero el impulso ya era imparable.
El héroe inesperado
Minuto 89. Otra vez Colm Whelan.
El delantero recibió, encaró y empezó a slalomear dentro del área, sorteando piernas verdes y blancas. Cuando encontró el ángulo, soltó un disparo raso, potente, al que da Cunha llegó a tocar, pero no lo suficiente. 2-3. Remontada completada. Los aficionados de Bohemians, en el fondo visitante, enloquecieron.
En apenas 25 minutos sobre el césped, Whelan se convirtió en el hombre del partido. Un gol para abrir la puerta de la remontada y otro para cerrarla con llave. Galway, que había manejado el encuentro con madurez durante más de una hora, se quedó sin respuesta en el tramo decisivo.
Once iniciales
Galway United: Cunha; Kazeem (Thiam 90), Keohane, Williams (Lomboto 80), Facchineri, O’Connor; Bolger (Hurley 80), Barratt, Devitt; Twardek (Connolly 88), Walsh (Pierrot 80).
Bohemians: Walters; Mullen (Whelan 66), Byrne, Hickey, Power; Flores, Devoy, Vaughan (Myers 67), Parsons (McDonnell 90); Tierney, James-Taylor (Madden 75).
Bohemians sale de Galway con tres puntos que pesan más que una simple victoria liguera. Refuerzan su candidatura en la parte alta, hieren la racha de un rival directo y, de paso, siembran una duda muy clara de cara a la FAI Cup: ¿qué hará Galway United cuando vuelva a verse por delante ante este Bohemians que ya ha demostrado que nunca baja los brazos?






