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Bernie Ecclestone niega arresto en Portugal tras llevar escopeta

Bernie Ecclestone, el hombre que manejó los hilos de la Fórmula 1 durante casi cuatro décadas, volvió a situarse en el centro del foco. Esta vez, lejos de los circuitos y muy cerca de la pista… pero de tiro al plato.

El británico, de 95 años, negó haber sido arrestado en el aeródromo de Tires, en Cascais, después de aterrizar procedente de Suiza con una escopeta que, según explicó, pensaba utilizar en una competición de tiro al plato en Portugal.

Lo que sí admite Ecclestone es que fue retenido y sometido a preguntas por cuatro agentes de policía y funcionarios de aduanas nada más llegar el lunes. El control rutinario se convirtió en una entrevista prolongada de alrededor de una hora, cuando las autoridades detectaron el arma y pidieron explicaciones sobre su entrada en el país.

El propio Ecclestone relató que tuvo que “entregar” la escopeta porque no contaba con la documentación necesaria para importarla correctamente. No hubo esposas, ni calabozos, ni cargos, según su versión. Solo papeleo, preguntas y la renuncia temporal a su arma.

El exjefe de la F1 insistió en que la policía portuguesa fue “muy servicial” y rechazó de forma tajante las informaciones que hablaban de un arresto. Para él, se trató de un malentendido burocrático, amplificado después por los titulares.

Ecclestone explicó que ya había transportado la misma escopeta desde Inglaterra a Suiza sin incidentes y que esperaba un trámite igual de sencillo en Portugal, en parte porque —aseguró— los responsables del aeropuerto lo conocen “muy bien”. Esta vez, el plan se torció en la aduana.

A su llegada a Cascais, los agentes le pidieron detalles sobre el arma, su procedencia y los permisos correspondientes. Al comprobar que no disponía de la documentación oficial necesaria para introducirla en el país, le solicitaron que la entregara. Ecclestone accedió y se quedó sin escopeta… y sin competición.

El episodio deja una imagen curiosa: uno de los hombres más poderosos en la historia del automovilismo mundial, acostumbrado a moverse entre jefes de Estado y grandes fortunas, detenido en seco por un trámite de importación de armas en un pequeño aeródromo atlántico.

A sus 95 años, Ecclestone ya no decide el rumbo de la Fórmula 1. Pero cada vez que su nombre aparece en los titulares, sigue demostrando que difícilmente pasará desapercibido, ni siquiera cuando solo pretende disparar a un plato de arcilla.