Ben Shelton derrota a Carlos Alcaraz en un épico partido del US Open
Ben Shelton se plantó cara a cara con Carlos Alcaraz durante cinco sets extenuantes y, a las 3:33 de la madrugada del miércoles, hora del Este, tuvo por fin la bola para destronar al campeón del US Open.
Sacó. Un misil a 146 millas por hora. Imposible incluso para un Alcaraz con las piernas frescas.
Ese ace selló un 6-7 (5), 6-1, 6-3, 1-6, 7-6 (10-7) en un pulso maratoniano que ya es historia: el partido que terminó más tarde en toda la historia del US Open.
“Estoy cansado. Fue una guerra”, admitió Shelton. “Carlos es uno de los más grandes campeones de nuestro deporte. Ha sido el partido más disfrutable de mi carrera, seguro”.
El campeón cae, pero no se rinde
Alcaraz vio cortada su racha de 18 victorias consecutivas en Grand Slam tras 4 horas y 28 minutos de combate. Se agarró a la pista hasta bien entrada la madrugada, y ya metidos en la mañana siguiente, decidido a tocar de nuevo el trofeo. Incluso cuando su cuerpo dijo basta: vomitó antes de arrancar el quinto set, pero siguió corriendo, pegando, apretando.
El español había comenzado el año levantando el título en el Australian Open y regresaba en Nueva York a la competición tras una larga ausencia desde abril por una lesión en la muñeca derecha.
“Me voy contento y con la cabeza alta”, dijo. “La verdad, quería ganar… pero también nuestro objetivo era salir del torneo habiendo jugado partidos y estando sano”.
El Arthur Ashe, encendido a las tres y pico
El US Open vive de sus noches. Y los jugadores se alimentan de esa energía. Otra vez, la sesión nocturna se alargó más allá de las 2 de la mañana, una constante este año.
Miles de aficionados se quedaron hasta el final. El Arthur Ashe Stadium, quizá todavía a un tercio de su capacidad, rugía a esas horas indecentes. Shelton, niño mimado de la grada pese al tirón de Alcaraz, encontró un empuje decisivo en esos cánticos que retumbaban: “Shel-ton, Shel-ton” y el clásico “USA! USA!”.
“Es increíble”, dijo el estadounidense. “Siempre digo que esta es la mejor ciudad deportiva del mundo; digo que este es el mejor estadio del mundo. Solo espero que mi mejor amigo y mi hermana, que están allí, no tengan que estar en el trabajo a las 6 de la mañana dentro de tres horas”.
Un día de maratón en Flushing Meadows
La jornada ya venía cargada. Tres de los cuatro cuartos de final individuales se decidieron en match tiebreak. El telón lo había levantado Aryna Sabalenka, que sobrevivió a la campeona de Wimbledon Linda Noskova para mantener vivo su sueño de un tercer título consecutivo en el US Open.
Alcaraz, además, volvía a un territorio que conocía bien: ya había sido protagonista del anterior final más tardío del torneo, en aquellos cuartos de 2022 ante Jannik Sinner que terminaron a las 2:50 de la mañana, camino de su primer Grand Slam con solo 19 años. Esta vez, el desenlace fue muy distinto.
Shelton golpea, Alcaraz responde, el tiebreak decide
Shelton venía lanzado. El mes pasado había conquistado su segundo título consecutivo en el Canadian Open y en Nueva York se ha instalado en la zona alta del cuadro con una mezcla de potencia bruta y desparpajo.
Ante Alcaraz, tomó el mando del duelo con una racha de nueve juegos seguidos desde el inicio del segundo set hasta ponerse 3-0 en el tercero. El español reaccionó, estiró el partido, forzó el quinto y llevó el desenlace al superdesempate.
En el tiebreak definitivo, Alcaraz encadenó cuatro puntos y se escapó 5-3. Parecía que el campeón volvía a encontrar la puerta de salida. Shelton apretó el puño, miró a la grada y recurrió a su mayor arma: ese servicio que supera con frecuencia las 140 millas por hora. Con varios cañonazos y algunos errores del español, dio la vuelta al marcador y cerró una noche que quedará grabada en la memoria del torneo.
Tiafoe remonta desde el abismo
El premio para Shelton no es menor: un duelo en semifinales ante el cabeza de serie número 11, Frances Tiafoe. Un choque que garantiza algo que el tenis estadounidense lleva años esperando: un jugador local en la final masculina de un Grand Slam. La última vez que un estadounidense levantó un grande fue en 2003, cuando Andy Roddick ganó precisamente el US Open.
Tiafoe también sobrevivió a su propia odisea. Perdía dos sets a cero y acabó firmando otra remontada de época para alcanzar sus terceras semifinales en Nueva York, derrotando a Alex Michelsen por 5-7, 3-6, 7-5, 6-3, 7-6 (10-6).
Michelsen, número 46 del mundo, llegaba lanzado en su torneo de irrupción: no había cedido un solo set hasta cruzarse con Tiafoe. Mandaba por dos mangas a cero y servía 5-4 en el tercero. Tenía el partido en la mano. No lo cerró. Y lo pagó.
“Fue malo al principio, pongámoslo así. Fue malo”, reconoció Tiafoe sobre su inicio. “Jugar al mejor de cinco es una bendición, porque tienes tiempo para recomponerte. Definitivamente esperé hasta el último minuto”.
Michelsen, que ya había mostrado dificultades en los partidos largos, cayó a un 0-6 en duelos que se van al quinto set. Tiafoe, en cambio, se agranda cuando el partido se vuelve una prueba de resistencia.
Un nuevo campeón espera
Mientras por un lado del cuadro Shelton y Tiafoe garantizan bandera local en la final, por el otro se abre un escenario inédito. Ninguno de los cuartofinalistas del miércoles, con Alexander Zverev al frente, ha ganado nunca el US Open.
El campeón saliente ya está fuera. El reloj marcó las 3:33 de la madrugada cuando el último saque de Shelton atravesó la noche de Nueva York. La pregunta, ahora, es quién será el próximo en atreverse a gobernarla.






