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BCCI y su dilema en los Asian Games de Aichi-Nagoya

La delegación india de críquet llegará a los Asian Games de Aichi-Nagoya con un dilema poco habitual para una potencia deportiva acostumbrada al trato de cinco estrellas: aceptar el alojamiento oficial, más modesto y compartido, o romper filas y organizar por su cuenta una burbuja de lujo… asumiendo todo el coste y la logística.

El mensaje del Indian Olympic Association (IOA) al Board of Control for Cricket in India (BCCI) es claro: libertad total para decidir, pero también responsabilidad total por las consecuencias.

El IOA marca el marco: igualdad para las 36 disciplinas

El IOA no moverá un dedo para buscar hoteles alternativos solo para el críquet. Esa es la línea que traza su CEO, Raghuram Iyer. La prioridad, recuerda, es tratar por igual a los deportistas de las 36 disciplinas del contingente indio, no abrir excepciones para una federación poderosa.

Iyer explicó que el BCCI ya se ha puesto en marcha. El CEO del Board, Hemang Amin, contactó con el IOA y, tras una reunión que ambas partes califican de constructiva, el plan está en marcha: una avanzada del BCCI viajará a Japón la próxima semana para inspeccionar hoteles, sedes de entrenamiento, estadio de críquet y servicios complementarios. Con ese informe en la mano, el Board decidirá si acepta el paquete oficial de los organizadores o si se separa del resto de la delegación en materia de alojamiento.

El IOA no pondrá trabas a esa evaluación. Pero sí deja claro que no negociará un trato especial ante el Comité Organizador: o el BCCI se suma al esquema común, o se hace cargo de todo.

Hoteles de tres y cuatro estrellas, habitaciones compartidas y una realidad distinta

Sobre la mesa, la propuesta de los organizadores ya está definida. El equipo masculino ha sido asignado al APA Hotel Nagoya Ekimae, un tres estrellas funcional, mientras que el equipo femenino se alojaría en el Meitetsu Grand Hotel, un cuatro estrellas bien equipado. Ambos cumplen con los estándares deportivos requeridos, pero están por debajo del nivel de lujo al que los internacionales indios suelen estar habituados en giras bilaterales o torneos de élite.

Hay otro detalle que no pasa desapercibido: las habitaciones serán en régimen de ocupación doble. Nada de suites individuales, nada de pasillos silenciosos reservados solo al equipo. Un escenario muy diferente al ecosistema controlado que el BCCI suele construir alrededor de sus selecciones.

Para un deporte acostumbrado a viajar en primera clase, la propuesta de Nagoya supone un choque cultural. Y ahí nace la fricción.

Calendario apretado y la primera prueba para las mujeres

Las primeras en enfrentarse a este rompecabezas serán las jugadoras dirigidas por Harmanpreet Kaur. El equipo femenino regresa de la Asia Cup en Dubái el 13 de septiembre y, apenas un día después, debe volar a Nagoya. No hay margen para errores logísticos.

Su debut en los Asian Games será directamente en cuartos de final, el 18 de septiembre, con un torneo comprimido que se cierra el 22. Un calendario intenso, en una ciudad saturada de deportistas y con una adaptación rápida a instalaciones, transporte y rutina diaria.

El equipo masculino, capitaneado por Shreyas Iyer, viajará más tarde: salida a Japón el 21 de septiembre, estreno también en cuartos de final el 28, y regreso previsto para el 4 de octubre. Dos ventanas distintas, dos operativos separados y una misma pregunta para el BCCI: ¿se confía en la estructura de los organizadores o se levanta un dispositivo paralelo?

Una ciudad al límite: hoteles llenos, módulos móviles y un crucero como solución

La respuesta no será sencilla. Aichi-Nagoya ya está al borde de su capacidad. La previsión inicial de 15.000 deportistas y entrenadores ha crecido hasta alrededor de 17.000. Para absorber ese volumen, los organizadores recurren a todo lo disponible: hoteles tradicionales, alojamientos móviles e incluso el crucero Costa Serena como residencia flotante.

En ese contexto, encontrar alternativas “a la carta” para el críquet no será tarea fácil. Si el BCCI decide que los hoteles oficiales no cumplen con sus estándares y opta por propiedades independientes, tendrá que montar una operación completa: reserva de habitaciones, planificación de comidas, transporte local, traslados puntuales al estadio y regreso, todo bajo su paraguas. Y con una obligación innegociable: garantizar que los jugadores lleguen al campo con suficiente antelación en días de partido, sin excusas ni retrasos.

La posible separación, sin embargo, no sacaría a los equipos del ecosistema de los Juegos. El BCCI tendría que canalizar su decisión a través del IOA, y los protocolos de seguridad, acreditación y acceso seguirían siendo los mismos. Ninguna persona sin acreditación oficial podría entrar a los hoteles del equipo, estén donde estén.

Doping, controles y la cara menos visible de la logística

Hay otra derivada sensible: el control antidopaje. Si las selecciones se alojan fuera del circuito principal de los Asian Games, la World Anti-Doping Agency (WADA) y la International Testing Agency (ITA) deberán conocer con precisión la localización de los jugadores para poder realizar controles aleatorios en su lugar de residencia.

No se trata solo de camas y buffets, sino de un engranaje administrativo que debe seguir funcionando sin fisuras. Cualquier cambio de hotel, cualquier ajuste de última hora, tendrá que comunicarse con rigor para evitar grietas en el sistema.

Iyer insiste en que el IOA ve con buenos ojos que el BCCI envíe una avanzada para evaluar todo sobre el terreno. En su visión, es la forma correcta de tomar una decisión informada sin comprometer el bienestar de los deportistas. El objetivo declarado es sencillo: que la delegación india viva una experiencia cómoda en Japón y pueda centrarse en competir.

Los Ángeles 2028, la otra cara de la planificación

Mientras Japón lidia con la presión de alojar a miles de atletas en una ciudad saturada, otra sede ya dibuja un escenario muy distinto para el críquet: Los Ángeles 2028. El contraste empieza a notarse.

Iyer formó parte de una delegación conjunta del IOA y la Sports Authority of India (SAI) que pasó casi una semana en Los Ángeles, reuniéndose con actores clave y visitando instalaciones de varias disciplinas, incluido el críquet. La idea es adelantarse a los problemas: estudiar sedes, tiempos de traslado, clima, adaptación horaria y entorno competitivo para que, llegado el momento, los deportistas solo piensen en rendir.

El epicentro del críquet en LA28 será el Knight Riders Cricket Ground, un estadio nuevo en el complejo Fairplex, en Pomona. Justo al lado se levanta el Sheraton Fairplex Suites & Conference Center, llamado a convertirse en el cuartel general de las selecciones de críquet. Un modelo compacto: campo y hotel pared con pared, sin márgenes para sorpresas en el transporte.

Los partidos de Major League Cricket también servirán como banco de pruebas temprano para el recinto y la superficie de juego, un lujo que Nagoya no tiene.

Un aperitivo histórico antes de los Juegos

Antes de que se lance la primera bola en los Asian Games, India y Japón compartirán una cita con valor simbólico. Sus selecciones masculinas se enfrentarán el 22 de septiembre en un T20I por la Suzuki Cup, un duelo que celebra los 75 años de relaciones diplomáticas entre ambos países y, al mismo tiempo, ofrece a India un ensayo competitivo clave antes del torneo continental.

Mientras tanto, la decisión que debe tomar el BCCI sigue en el aire. ¿Aceptar la vida de villa deportiva, con habitaciones compartidas y rutina olímpica, o levantar un búnker propio de cinco estrellas en medio de una ciudad desbordada?

La avanzada que viajará a Japón tendrá la última palabra. Y de su informe dependerá no solo dónde duerman las estrellas del críquet indio, sino también qué mensaje envía el Board sobre su lugar dentro del movimiento multideportivo que, tarde o temprano, marcará también su futuro olímpico.