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El BCCI y el desafío a la National Sports Governance Act

Nueva Delhi — Lo que parecía un trámite electoral en una asociación estatal ha destapado una grieta mayor en la gobernanza del deporte más poderoso de la India. El caso de las elecciones de la Odisha Cricket Association (OCA), ahora en el escritorio del Alto Tribunal de Odisha, ha encendido las alarmas en las unidades estatales del Board of Control for Cricket in India (BCCI).

En el centro del conflicto, una pregunta incómoda: ¿hasta dónde está dispuesto el BCCI a aceptar el alcance de la National Sports Governance Act, aprobada en 2025?

El argumento del BCCI: “el cricket no es un deporte designado”

En un affidavit presentado ante el Alto Tribunal y autorizado por el secretario del BCCI, Devajit Saikia, la postura es tajante. La OCA, sostiene el documento, debe celebrar sus elecciones bajo la constitución vigente del BCCI, modificada en 2019 tras las recomendaciones del Lodha Committee.

La clave está en una frase. El BCCI afirma que, aunque la National Sports Governance Act, 2025 ya está en vigor, el cricket no ha sido notificado como “designated sport”. Traducido: el BCCI no acepta, por ahora, quedar bajo el paraguas de la National Sports Board (NSB).

Ese matiz legal ha descolocado a muchas asociaciones estatales, que daban por hecho que podían aplazar sus elecciones hasta diciembre de 2026, amparadas en una notificación del Ministerio de Deportes emitida el pasado diciembre.

Enfriamiento, conflicto de intereses y un vacío peligroso

El punto de fricción más fuerte es el periodo de enfriamiento para los directivos. La constitución del BCCI, nacida de la reestructuración impuesta por el Lodha Committee y avalada por el Tribunal Supremo, fija límites claros: no más de dos mandatos consecutivos y un periodo obligatorio de descanso.

La nueva ley, en cambio, no menciona ningún cooling-off period. También suaviza ciertas disposiciones sobre conflicto de intereses. Un cambio que, para muchos en el sistema del BCCI, abre una puerta que la reforma judicial había intentado cerrar.

En Odisha, los actuales directivos de la OCA se escudan en las directrices del Gobierno central para justificar su calendario electoral. El BCCI, en su affidavit, tira en la dirección contraria. Recuerda que la propia OCA tiene disposiciones similares a las del BCCI sobre la imposibilidad de que un cargo electo siga más de dos mandatos seguidos. Y remata: es “imperativo” que se celebren elecciones a tiempo para evitar que alguien supere ese límite y “mantener el espíritu” de la sentencia del Tribunal Supremo.

El mensaje es claro: para el BCCI, la reforma judicial sigue siendo la brújula, no la nueva ley deportiva. La próxima audiencia, fijada para el 1 de septiembre, puede marcar un precedente incómodo.

Un discurso en el Parlamento y una exención clave

El giro resulta aún más llamativo si se recuerda lo que se dijo en el Parlamento en agosto de 2025. El diputado de Vijayawada y presidente de la Andhra Cricket Association, Kesineni Sivanath, celebró entonces el proyecto de ley. Aseguró que el BCCI ya cumplía con sus principios básicos. Se subrayó, además, que el Gobierno había eximido al BCCI del ámbito de la Right to Information (RTI) Act porque no depende de fondos públicos.

En mayo, la Central Information Commission reforzó ese blindaje al eximir al BCCI de la RTI Act y al calificar las recomendaciones del Lodha Committee como “de carácter meramente consultivo”.

Y, sin embargo, el movimiento legal más reciente del BCCI abre una nueva zona gris. Si las recomendaciones eran solo “asesoras”, ¿por qué ahora se reivindica su espíritu para forzar elecciones inmediatas en una asociación estatal? La tensión entre independencia y supervisión vuelve al centro del tablero.

Confusión en las bases: ¿ley del deporte o constitución del BCCI?

Dentro del sistema, la sensación es de desconcierto. Un alto cargo, citado por TOI, lo resumió sin rodeos: si el Gobierno ha notificado que las federaciones deportivas pueden aplazar elecciones hasta diciembre de 2026, cualquier unidad estatal asumirá que puede esperar antes de votar para determinados cargos.

Aquí entra en juego otro factor: el poder real en el BCCI siempre ha defendido la “continuidad en la administración”. Mandatos largos, equipos consolidados, poca rotación. La resistencia del BCCI a alinearse sin matices con las directrices gubernamentales amenaza precisamente esa continuidad, justo cuando muchos nuevos directivos empezaban a ganar experiencia.

El resultado es un doble laberinto. Por un lado, la gobernanza del deporte queda en el aire. Por otro, las asociaciones estatales no saben qué brújula seguir: la National Sports Governance Act o la constitución del BCCI. Dos marcos normativos, una sola estructura de poder.

Mandatos al límite y un futuro sin enfriamiento

Mientras tanto, el reloj interno del BCCI no se detiene. La junta celebró sus propias elecciones el pasado septiembre, antes de que el Ministerio de Deportes emitiera su aviso. El vicepresidente, Rajiv Shukla, completará seis años en el cargo el próximo año. El secretario, Devajit Saikia, está en su segundo mandato como directivo y alcanzará también los seis años en 2028, momento en el que, según la constitución del BCCI, debería entrar en el periodo de enfriamiento.

Ahí aparece otro punto decisivo: si el BCCI termina finalmente bajo el paraguas del NSB y de la National Sports Governance Act, ese cooling-off period dejaría de ser obligatorio para sus dirigentes.

En otras palabras, la batalla legal en torno a las elecciones de la OCA no solo trata de plazos y procedimientos. Marca el terreno de juego sobre el que se decidirá algo mucho más delicado: cuánto tiempo pueden seguir mandando las mismas caras en el cricket indio y quién tendrá la última palabra sobre ello.