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Babar Azam y el ruido fuera del campo en Lord’s

En Lord’s se habló casi tanto del micrófono como del bate. Entre la polémica política, un documental incómodo y un vestuario bajo la lupa, Babar Azam respondió con la misma frialdad con la que suele dejar pasar una buena fuera de la off-stump.

«No, no, no. No he oído nada de eso», dijo a BBC Test Match Special al término del Test en el “Home of Cricket”.

Preguntado de nuevo, con insistencia, sobre si conocía esas conversaciones sobre una posible amenaza a la continuidad del partido, Babar se limitó a un monosílabo: «No».

La entrevista, realizada por el ex capitán de Inglaterra Michael Atherton, no era una pieza cualquiera. Se emitió en el descanso de la comida del primer día de Test y, pese al revuelo que levantó su contenido y a la tensión que generó en el entorno del encuentro, Pakistán volvió al campo a la hora prevista. Sin retrasos. Sin parones. El cricket siguió su curso.

Las palabras de Babar encajan con la versión que ya había ofrecido el seleccionador y head coach Sarfaraz Ahmed: ni él ni sus jugadores fueron informados de ninguna amenaza sobre la continuidad del Test. Puertas adentro, el mensaje fue que el equipo debía concentrarse en el juego, no en el ruido.

La sombra de Imran Khan y la línea dura del PCB

El contexto venía cargado desde antes de que se lanzara la primera pelota. El PCB, presidido por Mohsin Naqvi, había marcado una línea roja clara para la gira por el Reino Unido: nada de comentarios políticos. Esa orden llegó tras el largo y turbulento episodio en torno a Imran Khan, que ha desbordado el ámbito deportivo y salpicado cualquier conversación en la que se cruce su nombre con el de la selección.

El problema estalló en el momento menos cómodo para el organismo. La entrevista de Atherton se centró en las preocupaciones de los hijos de Imran Khan por la situación de su padre en prisión: su trato, su salud, sus condiciones de encarcelamiento. Un contenido sensible, cargado de implicaciones políticas, emitido en pleno arranque de un Test de alto perfil.

Según se informó, el PCB mostró su rechazo a que el programa saliera al aire, lo que añadió una capa de tensión al primer día en Lord’s. El escenario perfecto para el ruido externo. El peor para un equipo que buscaba estabilidad en mitad de una serie exigente.

Inglaterra manda en el césped y cierra la serie

Todo ese clima enrarecido no frenó a Inglaterra. Sobre el césped, el equipo de Ben Stokes fue mucho más directo que cualquier comunicado institucional. Se impuso por 194 carreras y se aseguró la serie por 2-0 con un partido aún por jugar.

El guion del último día fue claro: objetivo 389 para Pakistán, colina demasiado alta. El equipo visitante se quedó en 194, muy lejos del objetivo, pese a la resistencia de Saud Shakeel, que se marchó a solo tres carreras de un centenar que habría cambiado el tono, si no el resultado.

La tarea inglesa se vio aligerada por un golpe clave sufrido mucho antes. Imam-ul-Haq, uno de los abridores de referencia de Pakistán, no pudo volver a la crease tras lesionarse en la pantorrilla en la primera jornada. Sin su presencia en la parte alta del orden, el intento de remontada nació cojo.

Para Inglaterra, el triunfo tuvo un peso extra. No era solo otro Test ganado en casa; fue la primera victoria en una serie desde diciembre de 2024. Demasiado tiempo para un equipo que se mide por veranos, no por años.

La serie viaja ahora a Birmingham. Edgbaston espera el 9 de septiembre, con Inglaterra ya con la copa asegurada y Pakistán tratando de encontrar algo de calma, y quizá algo de orgullo, en medio de un tour en el que el ruido fuera del campo ha competido con el sonido del cuero golpeando el bate.