Aston Villa busca romper el fantasma del gol ante Nottingham Forest
Cuatro días después de encender por fin su temporada con una victoria europea ante Club Brugge, Aston Villa vuelve a Villa Park con una mezcla de alivio y urgencia. Llega Nottingham Forest, también en plena reconstrucción y aún sin estrenar su casillero de triunfos en la élite. Dos equipos en transición, un contexto cargado de historia reciente… y un técnico visitante que se ha convertido en la auténtica némesis de Unai Emery.
Villa busca la chispa… sin otro arranque fantasma
El arranque liguero de Villa ha reabierto viejas heridas. El recuerdo es reciente: la pasada campaña el equipo no vio puerta hasta la quinta jornada, se aferró a una sufrida victoria europea ante un rival menor y, desde ahí, encadenó una racha descomunal de 17 triunfos en 19 partidos. De la nada, un vendaval.
Esta vez el guion no es idéntico, pero el riesgo de déjà vu planea sobre Birmingham. La goleada encajada en el estreno ante Brighton fue un golpe seco, difícil de maquillar. Sin embargo, a diferencia de aquel inicio gris de 2025-26, el Villa actual sí muestra una idea reconocible, un esqueleto competitivo que se sostiene incluso en los momentos de duda.
Emery ha parcheado la estructura defensiva a velocidad de urgencia. El equipo ya no se parte con tanta facilidad, protege mejor su área y sufre menos en las transiciones largas. Y el ataque, que avanzaba a trompicones, encontró una vía rápida de mejora el martes ante Club Brugge: más ritmo, más presencia entre líneas, más determinación en los últimos metros.
Queda, no obstante, una losa estadística que nadie en el club quiere ver escrita: Villa podría convertirse en el primer equipo en la historia de la liga inglesa que se queda sin marcar en sus cuatro primeros partidos en temporadas consecutivas. Un récord que nadie quiere firmar.
Para evitarlo, Emery mira al banquillo… y al mercado estival. Ibrahim Mbaye, fichaje de alto coste, y Johan Manzambi, nominado al premio Ballon d'Or Young Talent of the Year, todavía no han tenido minutos en liga. Ambos apuntan a posible debut este sábado, un doble estreno que puede cambiar el tono del ataque y la temperatura del estadio.
Villa Park, además, se ha convertido en un lugar inhóspito para Forest. Seis victorias consecutivas de los locales en Premier League ante el conjunto de Nottingham marcan la tendencia reciente. Y la última vez que se vieron las caras, hace apenas cuatro meses, el equipo de Emery desarmó a su rival con un contundente 4-0 camino de la final de la Europa League.
Aquella noche, sin embargo, pertenece casi a otra era. Seis de los once titulares ya no están en el club. Nueve de los 16 futbolistas que participaron han hecho las maletas. El bloque que salte ahora al césped será distinto en nombres y jerarquías, obligado a construir su propia autoridad sin el peso protector de la memoria.
Glasner, la kriptonita de Emery
Si los números recientes invitan al optimismo en Villa Park, la figura que se asoma en el banquillo visitante obliga a la prudencia. Oliver Glasner llega con Forest sin victorias en sus tres primeros partidos de Premier League, algo inédito para el club en este formato. El dato podría sugerir debilidad. En realidad, puede ser justo lo contrario: el austríaco aterriza en el escenario perfecto para firmar su primer gran golpe con su nuevo equipo.
Porque Glasner conoce bien este terreno. Y, sobre todo, conoce demasiado bien a Emery.
Las cifras son demoledoras: siete enfrentamientos directos, ninguna derrota para Glasner y un global de 19-4 a su favor. Todo ello al frente de Crystal Palace, un equipo que, bajo su mando, convirtió Villa Park en una anomalía dentro de una fortaleza casi inexpugnable. Dos victorias en Birmingham durante una racha de 41 partidos como local en la que Aston Villa no cayó ante nadie más.
No es una simple estadística curiosa. Es un patrón. Emery no ha encontrado la llave para desactivar los planes del austríaco: presión medida, bloques compactos, ataques verticales que castigan cada pérdida. Cada duelo entre ambos ha seguido un mismo hilo: cuando Villa intenta mandar, Glasner golpea con precisión quirúrgica.
El técnico de Forest solo ha disfrutado de una racha invicta más larga ante otro entrenador en toda su carrera. Y nunca ha tenido un registro mejor contra un colega sin conocer la derrota. Al otro lado, Emery encara su serie más larga sin ganar frente a un mismo rival en los banquillos.
Ese choque de inercias convierte el partido en algo más que una simple cuarta jornada. Para Villa, es la oportunidad de demostrar que la reacción europea no fue un espejismo y que el nuevo proyecto, con Mbaye y Manzambi listos para irrumpir, puede escapar del fantasma del gol ausente. Para Glasner, es la ocasión de trasladar su vieja superioridad sobre Emery a un nuevo vestuario y romper de una vez la sequía liguera de Forest.
La historia dice que Villa domina a Forest en casa. Los números entre los entrenadores gritan justo lo contrario. Uno de los dos relatos se romperá en Villa Park. Y esa fisura puede marcar el tono del resto de la temporada.






