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Askey critica la expulsión de Bogle: "No se puede defender"

La noche que debía consolidar el aterrizaje de Omar Bogle en Truro City terminó convertida en un pequeño incendio para John Askey. El técnico no se anduvo con rodeos al valorar la expulsión de su nuevo delantero en el 1-1 ante Walton and Hersham: para él, no hay excusas.

Bogle, ariete de 33 años y con más de 300 partidos en la Football League a sus espaldas con clubes como Wigan Athletic, Crewe Alexandra, Charlton Athletic, Cardiff City y Newport County, vio la roja directa en el tiempo añadido por una patada a Kleyton Junior. Un gesto tan evidente como innecesario.

Askey, que ya había calificado el encuentro como “el peor de la temporada” para los suyos, no rebajó ni un grado su enfado al pasar por los micrófonos de BBC Radio Cornwall. “No se puede defender eso. No debería pasar”, sentenció sobre la acción de Bogle, dejando claro que la jerarquía del delantero no le blinda ante la crítica.

El contexto no ayudaba al delantero. Era apenas su cuarta aparición con Truro City desde su llegada el mes pasado. Un fichaje con pedigrí, llamado a ser referencia ofensiva, que se marchó al vestuario antes de tiempo justo cuando su equipo buscaba desesperadamente el empate.

La tensión del final hizo saltar el resorte equivocado. Según explicó Askey, el delantero reaccionó cuando el rival le sujetó en la acción previa. Pero el técnico fue tajante con el modo de responder en esas situaciones: “Entendemos que la gente se frustra y cuando alguien te agarra la única forma de responder es seguir jugando, hacerte con el balón y meterlo en la portería”, subrayó. “No puedes tomar represalias, así que es realmente decepcionante y, obviamente, tendremos que lidiar con ello”.

La ironía del desenlace fue cruel para el propio Bogle. Segundos después de su expulsión, Truro City encontró el gol del empate. El arreón final, ya sin su nuevo ‘9’ sobre el césped, salvó un punto en una actuación que su propio entrenador definió como la más pobre del curso.

Ahora el club deberá afrontar la sanción que se avecina y gestionar el golpe anímico en un jugador llamado a marcar diferencias. Askey ya ha dejado clara su postura: el talento de Bogle no está en cuestión, su control en los momentos límite, sí.