Aryna Sabalenka avanza a la final del US Open tras vencer a Jessica Pegula
Aryna Sabalenka no suelta Nueva York. La bielorrusa volvió a imponer su ley en Flushing Meadows y desactivó a la local Jessica Pegula con un 7-5, 6-2 que la instala en otra final del US Open y alarga su racha en la ciudad a 20 victorias consecutivas.
No fue un paseo desde el inicio. Sabalenka arrancó tensa, con errores no forzados que encendían su frustración y daban aire a Pegula, muy firme de fondo y con el público de su lado. La estadounidense, 32 años y aún sin grande, olió la oportunidad: la número uno del mundo llegaba entre dudas tras un verano irregular y un camino previo al torneo muy lejos de la perfección.
Pero Sabalenka vive de otra cosa: de los momentos grandes. Cuando el primer set entró en zona caliente, con 6-5 a su favor, ajustó la mira, subió un punto la agresividad y cerró la manga con la frialdad de quien ya sabe lo que es ganar finales en este escenario. Ahí cambió el partido.
Desde entonces, Pegula se quedó sin respuestas. La campeona empezó a pegar como solo ella sabe, dominando cada intercambio, abriendo ángulos imposibles y castigando cualquier bola corta. El marcador del segundo set lo cuenta claro, pero la sensación en la pista fue todavía más contundente: 29 golpes ganadores por solo 12 de la estadounidense, un vendaval que la dejó sin plan B.
Sabalenka, que el lunes cederá el número uno del ranking, se aferra a algo más importante: la posibilidad de cerrar el año con otro título de Grand Slam y de firmar una trilogía histórica en Nueva York. Aspira a convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en encadenar tres coronas consecutivas en el US Open. En la Era Abierta, solo la propia Williams y Chris Evert han logrado algo así.
Su idilio con la pista dura va más allá de este torneo. Con esta clasificación, Sabalenka rompe el récord de la Era Abierta de finales consecutivas de Grand Slam sobre cemento: desde el Australian Open 2023 ha estado presente en todas las definiciones en su superficie predilecta. Un dominio sostenido que contrasta con sus tropiezos recientes en tierra y hierba: cuartos de final en Roland Garros y eliminación en octavos en Wimbledon, tras haber arrasado en marzo con el “Sunshine Double” en Indian Wells y Miami.
Pegula, mientras tanto, vuelve a chocar contra el mismo muro. Sabalenka ya le negó el gran sueño en la final del US Open 2024 y la había dejado fuera también en las semifinales del año pasado. La estadounidense llegó a este duelo con el consuelo de su victoria más reciente en el Berlin Open de junio, pero el guion en Nueva York se repitió con crueldad. Cada vez que se ha asomado al gran escenario ante Sabalenka en casa, ha salido derrotada.
“Estaba desesperada por ganar, lo quería muchísimo”, confesó la bielorrusa en pista, todavía con la adrenalina a flor de piel.
No exageraba. Su lenguaje corporal lo había contado todo desde el primer punto: rabia, exigencia, ambición. “No tengo quejas, estoy súper feliz de haber podido sacar este nivel de tenis”, añadió, consciente de que el torneo la ha visto crecer ronda a ronda hasta alcanzar su mejor versión.
Queda el último escalón. El sábado, Sabalenka se medirá a Elena Rybakina, campeona del Australian Open y futura número uno, o a Coco Gauff, la reina local que ya la derrotó en la final de 2023. Dos nombres, dos historias muy distintas, pero un mismo desafío: frenar a una jugadora que, cuando pisa Nueva York, juega como si la ciudad le perteneciera.






