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Aryna Sabalenka avanza con contundencia en el US Open 2023

Aryna Sabalenka apenas sudó. En 53 minutos despachó a la debutante del US Open Polina Iatcenko con un contundente 6-1, 6-1, una de las victorias más rápidas de Grand Slam de su carrera. Un trámite en el marcador, pero no una tarde tranquila.

Porque la número uno del mundo se marchó de la pista con la sensación de haber cumplido… sin estar del todo satisfecha. Y lo dejó claro después, en la sala de prensa.

Un rodillo en modo tres-peat

Sobre la pista, el guion fue implacable. Sabalenka, campeona en las dos últimas ediciones en Nueva York, jugó como si quisiera recordar a todos por qué sigue siendo la rival a batir en Flushing Meadows. Su potencia y su ritmo arrollaron a la número 160 del mundo, incapaz de sostener el intercambio.

Las cifras explican la diferencia: 24 golpes ganadores de Sabalenka por solo 3 de Iatcenko. El primer set duró lo que tarda una campeona en imponer jerarquía: apenas unos minutos de tanteo y después un vendaval hasta el 5-0. La rusa, visiblemente nerviosa en el mayor escenario de su vida, se soltó lo justo para evitar el rosco, sonrió al lograr el 5-1… y vio cómo la bielorrusa cerraba el parcial en menos de 90 segundos.

Iatcenko pidió una pausa para ir al baño tras solo 24 minutos de juego. Cambio de equipación, sí, pero sobre todo intento de reset mental. No funcionó. Sabalenka se mantuvo activa, sacando en la pista mientras esperaba, y regresó igual de afilada: doble break y 3-0 de salida en el segundo set.

Hubo un pequeño bache. Un juego “sucio”, como se suele decir en el circuito, en el que Sabalenka perdió el saque y dio un mínimo respiro a la joven rival. Duró poco. Dos nuevos breaks devolvieron la lógica al marcador y cerraron una lección dura pero útil para la rusa, que se marcha con experiencia de élite y un premio económico que cambia carreras: casi duplica en un torneo los 300.000 dólares acumulados hasta ahora.

Una número uno que gana, pero no se relaja

El triunfo no despeja todas las dudas. Porque, pese al marcador, el gran interrogante de este US Open sigue siendo el nivel real de Sabalenka en una temporada tan brillante como extraña.

Arrancó el año como una apisonadora: final del Australian Open, títulos en Indian Wells y Miami, apenas una derrota —precisamente ante Elena Rybakina en Melbourne— en sus primeros 27 partidos de 2026. Dominio total. Después, el frenazo: solo un semifinal en la WTA en los últimos cinco meses y un balance de 17-7 desde el Sunshine Double hasta llegar a Nueva York.

Antes del torneo, la propia Sabalenka reconoció que había estado “lidiando con varias cosas” y que su nivel había estado “muy por debajo” de lo que exige. El duelo ante Iatcenko, tan desigual, no sirve como termómetro real. Sí como inyección de confianza y recordatorio de que, cuando encuentra el punto, el resto apenas puede respirar.

“Estoy contenta con el nivel, con la concentración y con haber pasado este partido”, dijo tras el encuentro, ya con la mirada puesta en la tercera ronda, donde la espera Kamilla Rakhimova.

Pero en su horizonte hay algo más que un simple título.

Rybakina, Pegula, Gauff: la caza del trono

Sabalenka sabe que su número uno pende de un hilo. Necesita levantar de nuevo el trofeo en Nueva York para tener alguna opción de frenar el asalto de Elena Rybakina. Incluso así, podría no bastar: si la kazaja alcanza las semifinales, subirá a la cima del ranking pase lo que pase con la defensora del título.

No es la única al acecho. Jessica Pegula, tercera cabeza de serie, también sueña con el trono. La estadounidense dio otro paso firme con una victoria cómoda ante su compatriota Sofia Kenin, 6-3, 6-1, que mantiene vivo su objetivo de estrenar palmarés de Grand Slam y, de paso, optar al número uno si conquista el título.

Lo mismo ocurre con Coco Gauff, cuarta favorita. La campeona del US Open 2023 sigue en la pelea y, como Pegula, necesita coronarse para tener opciones reales de desbancar a Sabalenka.

El cuadro femenino, al menos en estas dos primeras rondas, mantiene una curiosa calma: pocas sorpresas, muchas favoritas avanzando sin sobresaltos. Karolina Muchova, finalista en Wimbledon, Marta Kostyuk, dos veces semifinalista de Grand Slam, y la joven sensación estadounidense Iva Jovic también sellaron su pase en dos sets.

La tormenta, parece, se reserva para la segunda semana.

Un cruce tenso con la prensa

Si la pista dejó una versión sólida de Sabalenka, la sala de prensa mostró su lado más combativo. Y no precisamente con la raqueta.

Una pregunta sobre si había estado asistiendo a “muchas fiestas” en la previa del US Open, a raíz de publicaciones con marcas en redes sociales, encendió la chispa.

“¿Qué clase de pregunta es esa? Solo porque publiqué algunas actividades con marcas, ¿piensas que he estado de fiesta y sin entrenar?”, respondió, visiblemente molesta.

Cuando le plantearon si ahora “se estaba poniendo seria” con el torneo ya en marcha, remató con ironía: “Ah, sí, antes no estaba siendo seria. Siguiente pregunta”.

La escena retrata a una jugadora que se siente cuestionada en un momento delicado de su temporada. Gana, domina, pero escucha el ruido de fondo. Y no lo deja pasar.

Sabalenka, entre la historia y el vértigo

La misión es clara: un histórico three-peat en el US Open y la defensa, casi desesperada, de un número uno que parecía inamovible hace solo unos meses. El triunfo relámpago ante Iatcenko no ofrece respuestas definitivas, pero sí una certeza: cuando Sabalenka entra en modo rodillo, el torneo tiembla.

La pregunta es cuánto durará esta versión y si bastará para contener a Rybakina, Pegula, Gauff y el resto de aspirantes que huelen el cambio de era en la cima del tenis femenino.