Aryna Sabalenka supera a Linda Noskova y avanza en el US Open
Aryna Sabalenka caminó al borde del abismo en la Arthur Ashe. Estuvo a dos juegos de despedirse, pensó que “el partido se había terminado” con 2-4 en el tercer set… y, sin embargo, volvió a hacerlo: victoria 7-6(7-1), 3-6, 7-6(10-7) ante la campeona de Wimbledon, Linda Noskova, para meterse por sexto año consecutivo en las semifinales del US Open.
No fue una defensa tranquila de su trono en Flushing Meadows. Fue una batalla.
Un inicio de vértigo
La número uno del mundo golpeó primero. Rompió el servicio en el segundo juego con un derechazo cruzado que se clavó en la esquina y dejó a Noskova inmóvil, solo mirando cómo se le escapaba el punto. Parecía el guion habitual de Sabalenka en este torneo: autoridad, potencia, cero concesiones.
Pero la checa, sexta cabeza de serie, no viajó a Nueva York para ser comparsa. Ajustó el saque, empezó a soltar el brazo desde el fondo y en el noveno juego devolvió el break con dos latigazos desde la línea de base que descolocaron por completo a la bielorrusa.
Ahí emergió la Sabalenka de los desempates. La misma que encadenó una racha récord de 21 tiebreaks ganados de forma consecutiva en los Grand Slams. Se adueñó del primer desempate con una ráfaga demoledora: se apuntó los seis primeros puntos y cerró el set como si estuviera entrenando, sin pestañear.
El partido se tuerce
Lo que vino después fue otra historia. Su potencia, su sello, se diluyó. Noskova, con un servicio en llamas —18 aces en total—, empezó a mandar. Sabalenka dejó de leer el saque rival y comenzó a encadenar errores, especialmente en los momentos clave.
El segundo set se inclinó cuando la bielorrusa, ya incómoda, regaló con una doble falta el 4-2 a la checa. Noskova olió la sangre, sostuvo con solvencia sus turnos de servicio y cerró el parcial sin titubeos. El partido, de repente, estaba nivelado y el ambiente en la pista se tensó.
La presión cambió de lado. Noskova, con el impulso de haber igualado el marcador, salió al tercer set a rematar la faena. Sabalenka, en cambio, se enredó en sus propios nervios.
El abismo del 2-4
El punto de máxima tensión llegó en el corazón del tercer set. Un par de dobles faltas de Sabalenka en un mismo juego encendieron todas las alarmas. Grito al cielo, gesto de rabia, mirada perdida hacia su box. Noskova aprovechó el regalo y se adelantó con otro break para el 4-2.
La checa estaba a un paso de la gran sorpresa del torneo. Dominaba el saque, resistía al resto, había salvado siete de nueve bolas de break en todo el encuentro y, sobre todo, jugaba con una serenidad impropia de su edad en el escenario más grande del tenis.
En el otro lado de la red, Sabalenka confesó después que en ese momento pensó que todo había terminado. Esa sensación de derrota inminente, paradójicamente, la liberó. Dejó de contenerse, dejó de calcular. Empezó a ir a por cada golpe.
Remontada a puro carácter
Con 2-4 abajo, la número uno del mundo cambió el tono. Ajustó la devolución, dio un paso dentro de la pista y comenzó a castigar el segundo saque de Noskova. La presión, esta vez, viajó a la raqueta de la checa.
Juego a juego, Sabalenka recuperó terreno hasta igualar 4-4. El público, que había apoyado cada intento de reacción, se metió de lleno en el partido. Cada punto ganado por la bielorrusa sonaba a declaración de resistencia.
Noskova aún dispuso de margen, siguió protegiendo su servicio y llevó el desenlace al super tiebreak del tercer set. Pero ahí, otra vez, Sabalenka se movió como en casa.
La bielorrusa, especialista en desempates grandes, encontró su mejor versión en el momento definitivo. Se adueñó de los intercambios largos, tomó la iniciativa desde el primer golpe y fue inclinando la balanza a base de agresividad controlada. Cuando llegó la bola de partido, no dudó: un ace para sellar el 10-7 y el pase a semifinales.
Terminó con el puño al aire y una mirada de alivio profundo. Luego, el reconocimiento a la grada, a la que señaló como combustible en los peores momentos.
Cifras de grandeza y una sombra llamada Serena
El triunfo no solo la mantiene viva en la lucha por su tercer título consecutivo en Flushing Meadows. La coloca en un territorio reservado para muy pocas. Con esta clasificación, Sabalenka encadena seis semifinales seguidas en el US Open, igualando la racha que Serena Williams firmó entre 2011 y 2016, etapa en la que la estadounidense levantó tres de sus seis coronas en Nueva York.
El dato encaja con su dominio reciente: ha ganado 21 de sus últimos 22 partidos en este Grand Slam. Números de jugadora que no solo defiende un número uno, sino un legado en construcción.
Del otro lado del cuadro, la espera no será sencilla. En semifinales se medirá a la ganadora del duelo completamente estadounidense entre Jessica Pegula, tercera cabeza de serie, y Emma Navarro, vigesimosexta preclasificada.
Noskova se marcha con la sensación amarga de haber tenido en la mano una victoria histórica, pero también con la certeza de que puede tumbar a cualquiera en este escenario. Sabalenka, en cambio, sale reforzada de su noche más turbulenta del torneo.
Si este fue “el partido en el que pensó que todo estaba perdido” y aun así sobrevivió, ¿quién se atreve ahora a discutir su condición de reina de Nueva York?






