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Aryna Sabalenka y su legado en el US Open: victoria sobre Taylor Townsend

Aryna Sabalenka ya no solo defiende un título. Defiende una era. La bielorrusa, dos veces campeona consecutiva del US Open, sobrevivió a un duelo envenenado ante la estadounidense Taylor Townsend y se metió en sus sextos cuartos de final seguidos en Flushing Meadows, un registro que solo Serena Williams había firmado en este siglo.

Lo hizo con marcador de 6-4 y 6-3, en 75 minutos, en un partido mucho más incómodo de lo que sugiere el resultado. Hubo 10 quiebres de servicio, rachas de errores, cambios de mando y una grada claramente inclinada hacia la jugadora local. Sabalenka salió viva de todo eso. Y salió más grande.

Una noche rara… y peligrosa

El inicio fue un caos controlado. Cinco rupturas consecutivas para abrir el encuentro, un intercambio de golpes en el que ambas castigaron el segundo saque rival y se plantaron dentro de la pista al resto. No era tenis de porcentajes, era un pulso de nervios.

En ese desorden, Sabalenka fue la primera en imponer jerarquía. Ajustó la dirección del primer servicio, empezó a mandar con la derecha y encontró profundidad constante. Townsend, especialista en dobles y siempre creativa, no se arrugó. Se presentó en la Arthur Ashe con un llamativo atuendo negro con plumas y un plan clarísimo: subir a la red, cortar el ritmo, incomodar.

La estadounidense obligó a Sabalenka a cerrar el primer set al segundo intento. Cada vez que la bielorrusa parecía despegar, aparecía una volea agresiva, un resto profundo o una combinación inesperada que devolvía la incertidumbre al marcador.

El momento clave: del 1-3 al vendaval

El segundo set amenazó con incendiar la noche. Townsend se adelantó 3-1, aprovechando otra oleada de errores de Sabalenka y el empuje del público. La número uno sabía lo que había en juego: para conservar el trono del ranking necesitaba, como mínimo, levantar el trofeo en Nueva York.

La respuesta fue inmediata. Quiebre en blanco, gesto de rabia contenida y un cambio de tono. Desde ese 1-3, Sabalenka encadenó cinco juegos consecutivos. Apenas perdió cinco puntos en ese tramo. Encontró el ángulo corto con la derecha, limpió el revés paralelo y, sobre todo, dejó de regalar metros.

Cada resto empezó a pesar. Cada servicio, a imponerse. Townsend siguió intentando variar, acercarse a la red, buscar segundas oportunidades, pero el partido ya había girado. Sabalenka, esta vez, no soltó la presa.

Ella misma lo resumió en pista: se obligó a pensar “pelota a pelota”, a no dejar que el ruido externo ni los vaivenes del marcador la sacaran del guion. Para una jugadora que en otros momentos de su carrera se ha descompuesto en escenarios similares, el crecimiento mental resulta tan notorio como su potencia de tiro.

Un registro a la altura de Serena

El triunfo tiene peso histórico. A sus 28 años, Sabalenka encadenó su 18.ª victoria seguida en el US Open. Lleva tres ediciones sin perder en Nueva York, tras sus títulos en 2024 y 2025. Es la primera mujer que alcanza seis cuartos de final consecutivos en el torneo desde Serena Williams en 2016.

La estadounidense, seis veces campeona, fue también la última en coronarse tres años seguidos en estas pistas. Sabalenka está a tres triunfos de igualar esa secuencia. No es solo una comparación estadística: el dominio de la bielorrusa sobre pista dura en este torneo empieza a dibujar su propia dinastía.

Desde 2020 no falla en las semifinales en Flushing Meadows. Este año, sin embargo, llega con una presión añadida: tras caer en octavos de final en Wimbledon, se juega evitar su primera temporada sin un grande desde 2022.

Townsend, valentía sin premio

El esfuerzo de Townsend mereció algo más que un marcador seco. Su tenis frontal, su vocación de red y su lectura del resto obligaron a Sabalenka a sostener un nivel de concentración alto de principio a fin. La local desordenó el partido, cambió alturas, ritmos y direcciones. En más de un tramo del duelo, la favorita pareció incómoda.

Sabalenka no lo escondió y la elogió con contundencia: la calificó de jugadora “increíble”, valiente, agresiva, completa en la devolución y en el desplazamiento. Y agradeció también a una grada que, aun decantada por la estadounidense, la respetó y la apoyó por momentos.

En un torneo donde las emociones se amplifican, que la número uno salga reforzada en un ambiente adverso dice tanto de su tenis como de su madurez competitiva.

Noskova, próxima amenaza tras un maratón emocional

En cuartos de final espera Linda Noskova, campeona de Wimbledon y sexta cabeza de serie. La checa llega después de sobrevivir a un auténtico carrusel ante Marta Kostyuk: 7-5, 5-7 y 6-4, en dos horas y media de tensión.

Noskova sirvió para partido en el segundo set con 5-3 y desperdició sus dos primeras bolas de partido. Kostyuk se aferró al encuentro, remontó y forzó un tercero que se convirtió en una montaña rusa. De nuevo, la checa tomó ventaja 5-3. De nuevo, los nervios aparecieron.

Necesitó seis puntos de partido para cerrar. Entre medias, falló golpes claros, vio cómo Kostyuk se acercaba al break, tuvo que salvar una bola de ruptura antes de, por fin, desplomarse en la pista, más aliviada que exultante. Ella misma admitió que el duelo la desgastó “emocionalmente más que físicamente” y que le costó “reiniciarse” tras las oportunidades perdidas en la segunda manga.

Llega tocada, pero peligrosa. Campeona reciente en Londres, con un juego agresivo y sin miedo a tomar la iniciativa, representa un examen muy serio para Sabalenka.

La bielorrusa, instalada en una racha que ya roza la leyenda en Nueva York, se asoma a la parte decisiva del torneo con una pregunta clara sobrevolando el cemento azul: ¿estamos viendo el nacimiento de la próxima gran tirana del US Open?