Arsenal domina en Nápoles y envía un aviso a Europa
En el Stadio Diego Armando Maradona, Arsenal no solo ganó. Se presentó. El equipo de Mikel Arteta abrió su andadura en la Champions League con una actuación dominante ante Napoli, un 0-1 corto en el marcador, enorme en sensaciones.
El campeón de la Premier League sometió al conjunto italiano durante largos tramos del encuentro. Control del ritmo, personalidad con balón y una avalancha de ocasiones: 26 remates para derribar, a base de insistencia, un muro que durante más de 70 minutos pareció inquebrantable.
Un asedio con premio tardío
Arsenal mandó desde el inicio. Se instaló en campo rival, movió la pelota con paciencia y atacó por dentro y por fuera, obligando a Napoli a replegarse muy cerca de su área. El equipo local resistía como podía, juntando líneas, bloqueando disparos, sobreviviendo a los avisos constantes.
La frustración empezó a asomar. El campeón inglés perdonaba, Napoli se aferraba al 0-0 y el reloj corría. El choque entró en ese territorio peligroso donde un detalle puede castigar la falta de puntería.
Hasta que apareció el capitán.
En el minuto 75, Martin Odegaard rompió el partido. El noruego encontró el hueco que tanto buscaba Arsenal y firmó el 0-1 que hacía justicia al guion del encuentro. Un gol de líder, en el momento exacto, para sellar un triunfo trabajado y prolongar a cinco la racha de victorias seguidas de los de Arteta en todas las competiciones.
El respeto del rival
La actuación de Arsenal no pasó desapercibida en el bando local. Preguntado por CBS Sports tras el pitido final sobre si su rival es quizá el mejor equipo del mundo ahora mismo, Kevin De Bruyne no dudó.
«Estoy de acuerdo, son los campeones de Inglaterra y perdieron la última final de la Champions League en los penaltis, así que sabemos lo fuertes que son», admitió el exjugador de Manchester City, reconociendo el nivel del conjunto londinense.
Desde el banquillo, Massimiliano Allegri coincidió en el diagnóstico. El técnico de Napoli subrayó el peso del adversario y la dificultad del examen: «Hemos hecho un buen partido contra uno de los equipos más fuertes de Europa. La primera parte fue muy igualada, luego ellos subieron el ritmo en la segunda. Creo que esta noche hemos ofrecido una buena actuación ante un rival extraordinario».
Napoli, entre el orgullo y la preocupación
La derrota, sin embargo, agrava un momento delicado para Napoli. El conjunto italiano encadena ya tres tropiezos consecutivos: a los pinchazos en la Serie A ante Como e Inter se suma ahora este golpe europeo ante Arsenal.
No todo fue negativo para Allegri. De Bruyne, voz autorizada en el vestuario, se quedó con los signos de mejora, sobre todo sin balón. «Creo que en realidad hicimos un buen trabajo, cuando intentamos jugar tuvimos algunos momentos en los que creamos. Por supuesto, a veces tuvimos que estar bajos y en la segunda parte les dimos un poco demasiado, estuvimos demasiado hundidos», analizó. «Pero después volvimos a tener momentos, para mí es una mejora respecto a lo que vi en los primeros partidos. Estamos empezando a jugar mejor y eso es algo bueno».
Esa solidez defensiva por momentos, pese al asedio inglés, se convierte en el pequeño hilo del que tirar en un vestuario que necesita respuestas urgentes.
Dos caminos opuestos
El triunfo en Nápoles refuerza la sensación de que Arsenal llega a esta Champions con una madurez distinta. Gana, manda y sufre cuando toca. Y gana igual. Con Odegaard como faro y una estructura reconocible, el equipo de Arteta se permite ahora cambiar el chip y volver a la Premier League con la moral por las nubes.
El próximo reto espera en el Stadium of Light, donde Sunderland intentará frenar a un bloque lanzado. Arsenal buscará mantener su arranque impecable de temporada, trasladar su autoridad europea al campeonato doméstico y seguir alimentando la idea de que está preparado para pelearlo todo.
Para Napoli, el horizonte inmediato es mucho menos amable. El domingo recibe a Bologna con una obligación clara: ganar. No hay margen para otro tropiezo. El equipo de Allegri necesita puntos, necesita gol y, sobre todo, necesita una noche que cambie el ánimo de un estadio que ha pasado de la ilusión a la inquietud en apenas tres partidos.
El Maradona ya ha visto de qué es capaz Arsenal. Ahora le toca a Napoli demostrar de qué está hecho.






