Arsenal busca a Julián Álvarez mientras desmantela su ataque
Arsenal se ha metido en un callejón sin salida que, en realidad, se ha construido a sí mismo. Ha aceptado desprenderse de Gabriel Martinelli, Gabriel Jesus y Fábio Vieira por más de 70 millones de libras en total… pero su gran objetivo ofensivo, Julián Álvarez, sigue mirando hacia otro lado. Hacia Barcelona.
El argentino ha dejado claro dónde quiere jugar. Su prioridad es el campeón de España, no un regreso inmediato a la Premier League. Volvió a los entrenamientos con Atlético de Madrid el domingo, después de quedarse fuera de la convocatoria en la victoria ante Sevilla, y su postura no se ha movido un milímetro: solo Barcelona.
Mikel Arteta ya jugó su carta. El técnico de Arsenal habló con Álvarez la semana pasada para tratar de seducirle con un proyecto en el que sería pieza central, un delantero con galones en un equipo remodelado. La respuesta fue fría, directa: el internacional argentino solo contempla vestir la camiseta azulgrana.
El problema es que Atlético se planta. El club madrileño insiste en que no venderá a uno de sus activos más importantes a un rival directo de La Liga. Y, de momento, se agarra a esa línea roja mientras reestructura su propia delantera.
Barcelona, mientras tanto, juega a dos tableros. Ya ha alcanzado un acuerdo de 8,6 millones de libras para incorporar a Gabriel Jesus, que entra en el último año de contrato en Arsenal tras perder protagonismo frente a Kai Havertz y Viktor Gyökeres. El brasileño llega como oportunidad de mercado, pero no como la única solución. Tras la venta de Ferran Torres a Paris Saint-Germain, en el Camp Nou quieren otro atacante y no han tirado la toalla con Álvarez.
En Madrid, la operación dominó continúa. Atlético ha cerrado un acuerdo con Juventus por Jonathan David, en una cesión inicial con opción de compra el próximo verano. Un movimiento que, sobre el papel, podría abrir la puerta de salida a Álvarez. Sin embargo, en el club rojiblanco transmiten lo contrario: la intención es retener al exdelantero de Manchester City, fichado en 2024 y considerado clave a medio plazo.
Arsenal, atrapado entre su ambición y la realidad del mercado, mantiene la esperanza de que el jugador de 26 años cambie de opinión. Mientras espera ese giro improbable, explora alternativas. Iliman Ndiaye, de Everton, figuraba entre las opciones, pero Tottenham se ha adelantado y negocia ya un acuerdo avanzado cercano a los 60 millones de libras por el delantero senegalés.
El club del norte de Londres también vio cómo se le escapaba Morgan Rogers rumbo a Chelsea y fracasó en un intento tan ambicioso como previsible: convencer a Vinícius Júnior, que terminó renovando su contrato con Real Madrid. Cada puerta que se cierra hace que el escenario Álvarez parezca aún más decisivo.
En paralelo, el plan de salidas y relevos sigue su curso. Arsenal ha incorporado a Christos Tzolis para cubrir la marcha de Leandro Trossard en el costado izquierdo. Pero la inminente venta de Martinelli a Al-Hilal, por una cifra récord para el club de 56 millones de libras, abre un hueco mucho mayor en la plantilla. Un hueco de jerarquía y de peso en el vestuario.
Eberechi Eze ofrece una solución interna, capaz de ocupar esa banda izquierda, pero el brasileño deja un vacío difícil de ignorar. Martinelli, que firmó seis goles en la pasada Champions League pero solo uno en la Premier League, se someterá este lunes al reconocimiento médico tras quedarse fuera de la convocatoria en el debut liguero ante Coventry. Su traspaso superará el récord que ostentaba Alex Oxlade-Chamberlain desde 2017, cuando Liverpool pagó 40 millones de libras por su fichaje.
No es el único movimiento que apunta a una nueva era en el Emirates. Fábio Vieira está a un paso de regresar a Hamburg, donde ya jugó cedido la temporada pasada, en una operación valorada también en 8,6 millones de libras. Otro ajuste en una plantilla que se encamina hacia un rediseño profundo, con menos margen de error del que sugiere la cifra total de ventas.
Arsenal ha elegido el riesgo: vender piezas importantes para financiar una gran apuesta ofensiva. Ahora depende de un jugador que sueña con Barcelona y de un Atlético que, por ahora, se niega a facilitarle la vida. La ventana se estrecha. La pregunta es si el club londinense encontrará un goleador a la altura de su reconstrucción… o si este verano quedará marcado por la estrella que nunca llegó.






