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Argentina enfrenta sanciones tras la final del Mundial 2026

La derrota de Argentina ante España en la final del Mundial 2026 no terminó con el pitazo final. El 1-0 quedó rápidamente relegado a un segundo plano. Lo que perduró fueron las imágenes de la gresca, los empujones, los golpes y el caos alrededor de un equipo campeón vigente que perdió los estribos en el peor momento posible. La respuesta de la FIFA fue tan dura como esperable: sanciones ejemplares, castigos económicos y un futuro inmediato condicionado por la disciplina.

Paredes, el más castigado

El nombre propio de la lista negra es claro: Leandro Paredes. El mediocampista, de 32 años, recibió la sanción más severa del paquete disciplinario. Diez partidos de suspensión y una multa de 65.000 libras por una secuencia que la FIFA consideró inaceptable: agarró del cuello a Eric Garcia, golpeó en el rostro a Gavi y terminó empujando al juvenil español hasta tirarlo al césped.

No fue un arranque aislado. Fue la chispa visible de un clima que venía cargado desde el final del partido, con reproches, provocaciones cruzadas y una tensión que terminó estallando frente a las cámaras del mundo.

Molina, siete partidos por el choque con Rodri

Nahuel Molina tampoco salió indemne. El lateral recibió siete encuentros de sanción por golpear en el torso al capitán español, Rodri. Ese gesto encendió definitivamente la mecha entre ambos planteles y desencadenó el tumulto generalizado.

Thiago Almada, del lado argentino, y Gavi, por España, también quedaron apuntados por el informe arbitral y las imágenes posteriores. Ambos recibieron un partido de suspensión por su participación en la trifulca. Nada comparable a lo de Paredes y Molina, pero suficiente para dejar asentado que la FIFA no iba a dejar ningún cabo suelto.

La AFA se mueve rápido: castigos en amistosos

Golpeada por el desenlace deportivo y disciplinario, la AFA eligió reaccionar con pragmatismo. No podía borrar lo ocurrido, pero sí intentar limitar el impacto deportivo de las sanciones. La estrategia fue directa: pedir que los castigos se cumplan en partidos amistosos de categoría Clase A y/o en encuentros oficiales, lo que ocurra antes.

“El AFA ha solicitado formalmente a la FIFA que las sanciones impuestas a sus jugadores durante la final de la Copa Mundial 2026, y a la propia asociación, se cumplan en partidos amistosos Clase A y/o partidos oficiales, lo que suceda primero”, comunicó la entidad en un texto en el que confirmó su jugada política y reglamentaria.

La Comisión Disciplinaria de la FIFA dio el visto bueno al planteo, de acuerdo con la normativa vigente. Un triunfo silencioso pero clave para el calendario de la selección: las fechas de castigo no quedarán atadas exclusivamente a torneos oficiales, sino que podrán “quemarse” en una batería de amistosos.

La AFA, sin embargo, no se da por vencida en los escritorios. Aclaró que espera la fundamentación escrita de las decisiones para presentar las apelaciones correspondientes ante el Comité de Apelación de la FIFA y, si fuera necesario, llegar hasta el Tribunal de Arbitraje Deportivo (CAS). La batalla, para la dirigencia, todavía no terminó.

El eco de las Malvinas tras la semifinal

La final no fue el único frente disciplinario de Argentina en el torneo. Tras la victoria en semifinales ante Inglaterra, varios futbolistas —entre ellos Lionel Messi, Cristian Romero, Giovani Lo Celso y Lisandro Martínez— celebraron con una bandera que reivindicaba que las Islas Malvinas pertenecen a Argentina.

Las imágenes dieron la vuelta al mundo y abrieron un debate inmediato sobre la mezcla de política y fútbol en un escenario global. Hubo reclamos para que se sancionara individualmente a los jugadores. La FIFA, sin embargo, evitó castigos personales y apuntó directamente a la AFA.

El resultado: una multa de 235.000 libras, de las cuales 73.000 quedaron en suspenso. Un golpe fuerte al bolsillo y un mensaje claro sobre los límites que el organismo pretende marcar en materia de expresiones políticas dentro de sus competiciones.

Tribunas recortadas y calendario recargado

Las consecuencias no se quedaron en las cuentas bancarias. Argentina deberá jugar sus próximos dos partidos como local con cierre parcial del estadio: solo se permitirá el 50% del aforo. Una de esas reducciones de capacidad, no obstante, queda en suspenso, pendiente de que no haya nuevas infracciones.

En este escenario, la decisión clave pasa por cómo administrar el tiempo. Argentina, como coanfitrión de los partidos del centenario, ya tiene asegurado su lugar en el próximo Mundial. Eso significa que su siguiente gran cita competitiva será la Copa América 2028.

La lectura es evidente: hay margen para diseñar una agenda cargada de amistosos Clase A que permita acelerar el cumplimiento de las sanciones de Paredes, Molina y compañía sin hipotecar partidos oficiales. La AFA ya se prepara para un calendario intenso, con giras, duelos de alto perfil y una misión concreta: limpiar cuanto antes el historial disciplinario y reintegrar a sus sancionados al núcleo duro de la selección.

El Mundial 2026 dejó una final perdida y una factura pesada. La pregunta, de aquí en adelante, es otra: ¿cómo llegará esta Argentina, marcada por la bronca y las sanciones, a su próxima gran cita continental?