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Allegri prepara a Nápoles para el desafío contra Inter

Massimiliano Allegri entra en la sala de prensa y, antes incluso de hablar de táctica, apunta al corazón emocional de la ciudad. Nápoles vive al límite, también en fútbol.

«Aquí es o euforia o depresión», lanza el técnico. «Y apenas estamos en la tercera jornada».

El contexto explica el tono. El equipo llega herido: derrota 2-1 en casa ante Como, un tropiezo que dolió en el marcador y en la enfermería. Giovane cayó lesionado y Scott McTominay estará fuera varias semanas tras someterse a una intervención para corregir un pequeño problema cardíaco. A esa lista se suman las ausencias de larga duración de Alessandro Buongiorno y Luca Marianucci.

Todo esto a las puertas de San Siro, este sábado a las 17.00 (hora británica), 18.00 en Italia, frente al que Allegri no duda en señalar como gran candidato al título: Inter.

Entre el golpe de Como y el peso de San Siro

El revés ante Como encendió las alarmas. ¿Sigue siendo esto una lucha por el Scudetto? La primera pregunta del día fue directa. Allegri respondió con la misma firmeza.

«Estamos decepcionados por haber perdido contra Como, pero tiene que haber equilibrio, quedan muchísimos partidos», recordó. «Ni siquiera hicimos un mal partido. Mañana es un enfrentamiento directo entre los dos mejores de las últimas dos temporadas. Vamos hacia adelante con confianza, luego pensaremos en Arsenal y la Champions League».

No es un partido más para el entrenador. San Siro es el estadio del que salió despedido por Milan el verano pasado, aunque allí ganó los dos Derbi della Madonnina contra Inter. El regreso tiene carga emocional, pero Allegri se ciñe al presente.

«Jugar en ese estadio siempre es maravilloso», admite. «Inter y Napoli aman medirse. Necesitamos una buena actuación, con menos errores técnicos, porque se pagan caros».

Lo sabe bien: ante Como, dos fallos evitables costaron el partido. Ante Inter, ese lujo no existe.

Una plaga de lesiones… con un lado positivo

En plena crisis de efectivos, Allegri elige mirar el calendario. Nueve partidos en 26 días después del parón de selecciones. Una maratón.

«Las lesiones suceden», asume. «Pero si piensas que después del parón hay nueve partidos en 26 días, es mejor tener esas lesiones ahora para que todos puedan recuperarse a tiempo para ese tramo».

La lógica es fría, casi quirúrgica: perder ahora a McTominay y Giovane, y recuperarles para el bloque más salvaje de la temporada. Mientras tanto, tocará ajustar, reinventar, sobrevivir.

Vergara, sin prisa; De Bruyne, a la espera

Con tantos ausentes, el nombre de Antonio Vergara aparece de inmediato. ¿Es el momento del joven?

Allegri frena el entusiasmo.

«No creo que debamos poner demasiada responsabilidad sobre los hombros de Vergara», avisa. «Es un buen jugador, pero creo que solo tiene 12 partidos con Napoli, así que hay que ir con calma».

Ante Como se quedó en el banquillo. No fue un castigo, sino una elección táctica condicionada por la norma.

«Hice una elección diferente contra Como, se quedó en el banquillo porque solo tengo cinco cambios», explica el técnico. «Estamos mejorando físicamente, estoy contento con cómo entrenan los chicos. Ahora tenemos que cometer menos errores en los partidos».

En medio de esa búsqueda de equilibrio, un nombre destaca por su ausencia en los onces: Kevin De Bruyne. Dos jornadas, cero titularidades. El belga acelera para alcanzar su mejor condición, pero la baja de McTominay complica el puzle.

«Está mejorando», reconoce Allegri. «Pero naturalmente tengo que equilibrar el centro del campo sin McTominay, eso limita las opciones. Benoit Badiashile está en la convocatoria, estoy satisfecho con lo que vi en los entrenamientos. No puedo pedirle a nadie más lo que nos da Scott, es un jugador diferente, con características distintas».

De Bruyne espera su momento. Allegri mide los tiempos. Nápoles exige soluciones inmediatas, pero el entrenador no quiere quemar etapas.

Inter, favorito declarado al Scudetto

Mientras en Nápoles se discute si el equipo sigue en la pelea por el título, Allegri señala con claridad hacia el norte.

«Inter es el verdadero favorito para el Scudetto», sentencia. Sin rodeos.

El técnico no esconde el contexto económico del verano. Napoli tuvo que vender antes de comprar, mientras otros gigantes de la Serie A gastaban con mucha más libertad. El mercado dejó cicatrices y una plantilla menos profunda de lo deseado, justo cuando el calendario aprieta.

Aun así, Allegri no se refugia en excusas.

«No tiene sentido mirar a los demás, tenemos que centrarnos en nosotros», afirma. «Estoy satisfecho con la plantilla que tenemos. Ahora debemos poner los cimientos para lo que será el sprint final de la temporada, dando un paso a la vez».

San Siro no decidirá el Scudetto en la tercera jornada. Pero sí marcará el tono. Para Inter, una oportunidad de confirmar su papel de gigante dominante. Para Napoli, un examen de carácter después de un tropiezo incómodo y una semana de malas noticias médicas.

Entre la euforia y la depresión, Allegri pide algo casi revolucionario para Nápoles: calma. La respuesta, como siempre, llegará en el césped.