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Allan Elias se une al Manchester City desde Palmeiras

El proyecto de Manchester City vuelve a girar su brújula hacia Brasil. El club inglés ha cerrado el fichaje del extremo Allan Elias, procedente de Palmeiras, en una operación que puede alcanzar los 34,2 millones de libras. Un movimiento quirúrgico: llega para ocupar el hueco que dejó su compatriota Savio, traspasado a Tottenham Hotspur por 75 millones la semana pasada.

Allan, de 22 años, firma por cinco temporadas y se incorpora como una apuesta clara de presente y de futuro. Diestro, explosivo por banda derecha, se formó en la cantera de Palmeiras y se abrió paso hasta el primer equipo, donde disputó 96 partidos en todas las competiciones, con nueve goles y 12 asistencias. No son cifras estratosféricas, pero sí el rastro de un jugador que ha crecido a base de minutos, presión y noches grandes en el Brasileirao.

City ha abonado 32 millones de libras fijos más 2,2 en variables. Una inversión importante, aunque contenida si se compara con el resto del verano celeste.

“Un momento surrealista”

El propio Allan no escondió la magnitud del salto que supone para su carrera. Lo definió como “un momento surrealista” y no dudó al explicar por qué eligió el Etihad.

Manchester City, recordó, se ha convertido en uno de los destinos más codiciados del fútbol mundial por lo construido en los últimos 15 años. Títulos, estilo, estructura. Para un atacante joven, el escaparate perfecto. Allan insistió en su vínculo emocional con Palmeiras, un club al que dijo que “siempre” amará, pero dejó claro que la decisión de cruzar el Atlántico fue sencilla: quiere exprimir su techo y está convencido de que no hay un mejor lugar para perseguir sus ambiciones que bajo el paraguas del City.

El mensaje es nítido: llega hambriento, consciente del contexto competitivo y decidido a ganarse un sitio en una plantilla plagada de talento.

El verano de Maresca: gasto fuerte, ideas claras

Allan se suma a una ventana de fichajes frenética para el equipo de Enzo Maresca. El City ya ha superado los 230 millones de libras en incorporaciones, con dos operaciones gigantes marcando el ritmo del mercado: Elliot Anderson, fichado desde Nottingham Forest por 116 millones, y Ayyoub Bouaddi, llegado desde Lille por 85,6 millones.

No se trata de simples retoques. Es una remodelación de calado, con Maresca moldeando el equipo a su gusto, pieza a pieza, sin renunciar al músculo financiero del club pero buscando perfiles específicos. Allan encaja en esa lógica: juventud, desborde, margen de crecimiento y capacidad para adaptarse a un fútbol de máxima exigencia táctica.

Y el City no ha terminado. El club mantiene conversaciones con Liverpool por el delantero neerlandés Cody Gakpo y mira con insistencia a Enzo Fernandez, centrocampista de Chelsea. Dos nombres que, de concretarse, terminarían de redibujar el ataque y la sala de máquinas.

Ventas millonarias para sostener la revolución

Detrás del gasto hay una estrategia clara de salidas. Manchester City ha recaudado ya más de 286 millones de libras en ventas, una cifra que equilibra en gran parte el esfuerzo realizado.

La marcha más simbólica es la de Rodri, ganador del Balón de Oro del Mundial 2026, que ha puesto rumbo a Barcelona por 65 millones. Un adiós que cierra una era en el centro del campo del City y obliga a Maresca a encontrar nuevas jerarquías en la base del juego. También ha salido Tijani Reijnders, traspasado a Al-Qadsiah por 52 millones, otra operación que refuerza la caja y libera espacio en la plantilla.

En ese contexto, la llegada de Allan cobra aún más sentido. No solo rellena el vacío que deja Savio por la derecha. Representa un nuevo matiz para el ataque celeste: un extremo de uno contra uno, con formación sudamericana y ahora inmerso en la exigencia de la élite europea.

El City ya ha movido el tablero. La cuestión, a partir de ahora, es sencilla y brutal: ¿hasta dónde puede llegar este nuevo proyecto de Maresca con Allan y la nueva guardia al mando?