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Alemania vence a Mali y avanza a cuartos de final

El tema de Tokio Hotel tronó en la Uber Arena. “Durch den Monsun” a todo volumen, las jugadoras de Alemania saltando a la pista como si fuera una pasarela propia y 12.550 aficionados de pie. Era mucho más que un último partido de grupo: era un examen de carácter. Y el equipo de Olaf Lange lo aprobó con nota.

Alemania arrolló a Mali por 83-58 (49-32 al descanso), cerró la fase de grupos con autoridad y se aseguró el segundo puesto del Grupo A, solo por detrás de la favorita España. El premio: un cruce de clasificación a cuartos contra Corea del Sur el martes (20.45 h, MagentaTV). El escenario está montado; ahora falta el siguiente salto.

De la amenaza al control total

La situación antes del salto inicial era un pequeño rompecabezas. Los cuatro equipos del grupo llegaban con tres puntos, una victoria y una derrota. Alemania podía terminar primera. También última. Todo pendía de un hilo.

La victoria de España por 79-59 ante Japón despejó una incógnita: el liderato ya no era posible. Pero también confirmó que el objetivo intermedio estaba al alcance. A Alemania le quedaba una misión clara tras el 53-83 inicial contra España y la respuesta firme ante Japón (74-58): ganar, y hacerlo con personalidad.

“Tenemos que ser las agresoras desde el principio”, había avisado Frieda Bühner, máxima anotadora frente a Japón. Dicho y hecho.

Con el capitán mundial Dennis Schröder sentado a pie de pista, convertido en hincha de lujo, el equipo salió con una intensidad que Mali nunca llegó a igualar. La defensa ahogó las primeras posesiones africanas, Leonie Fiebich clavó un triple temprano y el marcador se abrió: 15-7 en el minuto 6. El plan funcionaba.

Luego llegó el bache. Un tramo desordenado, pérdidas innecesarias, dos balones regalados casi seguidos por Alexis Peterson, que regresaba tras perderse la segunda parte ante Japón por una infección. El ritmo se ensució. Pero no se rompió.

El despegue de Geiselsöder y la mano caliente de Bühner

Ahí apareció una de las historias de la noche. Luisa Geiselsöder, hasta ahora discreta en el torneo, firmó por fin el partido que llevaba buscando. Sólida, precisa, perfecta en la primera mitad. Cada acción suya parecía limar dudas.

Bühner, mientras tanto, encendía el perímetro. Su segundo triple consecutivo abrió por primera vez una brecha de dos dígitos: 40-29 en el minuto 16. A partir de ese momento, Alemania jugó con una fluidez que encendió todavía más a la grada.

Alexandra Wilke y Marie Gülich se sumaron a la fiesta desde fuera de la línea. El balón circulaba, Mali llegaba siempre un paso tarde y Bühner seguía castigando hasta cerrar sus 21 puntos como máxima anotadora. El 49-32 al descanso reflejaba algo más que acierto: reflejaba control.

“Quieres mejorar en cada partido, y lo están haciendo”, valoró Schröder en el intermedio, subrayando también el “ambiente increíble” de la arena. No era una frase vacía. Se notaba en cada defensa, en cada carrera al contraataque.

Mali se apaga, Alemania acelera

Quedaba por ver si Alemania mantenía el pulso tras el descanso. La respuesta fue contundente. En su segundo duelo histórico contra Mali, después de un amistoso en Saarlouis en 2007, el equipo de Lange no titubeó.

Mali, capaz de tumbar a España con un sorprendente 82-73 en la segunda jornada, nunca encontró esa chispa. La energía cambió de lado. Cada intento de reacción se estrellaba contra una defensa activa, agresiva, que cerraba rebote y corría.

Geiselsöder puso prácticamente el candado al partido con otro triple en el minuto 25 para el 56-37. Una daga en el marcador y, sobre todo, en la moral rival. “Se sintió genial. Fue baloncesto de verdad, muy bueno”, resumió la jugadora de la WNBA. No sonaba a tópico: el juego lo respaldaba.

A partir de ahí, Alemania gestionó la ventaja con madurez. Sin relajarse, sin gestos de suficiencia. Solo un equipo que sabe que cada minuto cuenta cuando se acerca la fase en la que un mal día te manda a casa.

Corea del Sur, siguiente barrera antes de Bélgica

El camino ya está trazado. Si Alemania supera a Corea del Sur, tercera del Grupo B, se plantará en cuartos de final con un reto mayúsculo: medirse a Bélgica. Las campeonas de Europa de 2023 y 2025 han dominado el Grupo C sin una sola derrota. Son la vara de medir del continente.

Para llegar hasta ahí, Alemania deberá repetir lo mejor de esta noche: la agresividad de inicio, la solidez defensiva, la versión dominante de Geiselsöder y la puntería de Bühner. Y añadir algo más: la frialdad de un equipo que empieza a creer que no está en este torneo solo para disfrutar del ambiente, sino para quedarse.

La música ya suena en Berlín. Falta saber hasta dónde llegará el baile.