AFA en crisis: dudas sobre Scaloni y tensión con Messi
La resaca del último Mundial le está pegando duro al fútbol argentino. Dos meses después de perder la final ante España (1-0), la Asociación del Fútbol Argentino atraviesa una tormenta que ya no se limita a los despachos. El ruido institucional y financiero empieza a salpicar de lleno a la selección campeona de 2022, justo antes de la próxima fecha FIFA.
Tapia bajo la lupa y un clima enrarecido
La cadena francesa RMC describe a la AFA en una palabra: caos. Claudio “Chiqui” Tapia, su presidente, afronta acusaciones de blanqueo de dinero que involucran a actores dentro y fuera del país. El frente judicial se ensancha, la presión crece y el impacto se siente cada vez más cerca del equipo que se acostumbró a vivir en la cima.
No se trata solo de un problema de imagen. Las dificultades financieras se cruzan con la incertidumbre deportiva y generan una sensación de fragilidad que contrasta con la solidez que el grupo mostró en Qatar.
Scaloni, contrato al límite y ciclo en duda
En el banco también tiemblan los cimientos. El contrato de Lionel Scaloni con la selección vence el 31 de diciembre. Nada más. No hay renovación cerrada, no hay anuncio, no hay certezas.
A sus 48 años, el técnico que llevó a Argentina al título mundial en 2022 y a la final de la última edición parece ver su ciclo cerca del final. Según La Gazzetta dello Sport, Scaloni se encamina hacia la salida, y no lo haría solo: parte de su cuerpo técnico también querría dar un paso al costado.
Ese posible éxodo abre la puerta a un escenario impensado hace apenas unos meses: una selección campeona del mundo entrando en un periodo de cambios profundos, con un proyecto que podría desarmarse en pleno vuelo.
Messi, homenaje congelado y cuentas pendientes
En medio de ese contexto, llega otro golpe simbólico. Los próximos tres amistosos de Argentina, ante Burkina Faso, Bolivia y Benín, se jugarán sin Lionel Messi, ya retirado de la selección. La idea original para esta ventana de octubre era muy distinta: un gran homenaje al capitán, un adiós a la altura de su legado.
La realidad es otra. La tensión entre el jugador y la AFA complica cualquier ceremonia. La Gazzetta dello Sport lo resume así: “También hay sobre la mesa un gran homenaje a Messi, pero Leo no está del todo convencido. Las relaciones con la Asociación son tensas. Messi siente que le ha dado muchísimo a la Asociación, no solo en el campo, sino también fuera de él, en el plano económico”.
El dinero vuelve al centro de la escena. El diario italiano añade otro punto sensible: los premios por el reciente rendimiento de la selección están en discusión. Desde varios sectores en Argentina se subraya que los subcampeones del mundo son acreedores de la AFA y que las sumas adeudadas a los jugadores son importantes.
No es solo una cuestión contable. Es una herida en el vínculo entre dirigentes y futbolistas, justo cuando la selección debería estar gestionando el recambio y la transición post-Messi con calma y respeto.
Un vestuario europeo poco dispuesto a viajar
Con este telón de fondo, el calendario propone tres amistosos ante rivales modestos, todos con la misma inicial: Burkina Faso, Bolivia y Benín. Y una frase de La Gazzetta dello Sport lo deja claro: “Juntando todo esto, se entiende por qué las estrellas de la selección que juegan en Europa no están entusiasmadas, de entrada, con la idea de viajar a Argentina para enfrentar a tres selecciones cuyos nombres empiezan con la letra B, y no es Brasil”.
El mensaje es directo. El combo de crisis institucional, premios en disputa, tensiones con la AFA y ausencia de Messi reduce al mínimo el atractivo de esta convocatoria. El riesgo es evidente: que varios pesos pesados decidan bajarse.
Entre los nombres que podrían ausentarse aparecen Lautaro Martínez, Julián Álvarez y Alexis Mac Allister. Tres campeones del mundo, tres referentes de la nueva guardia, tres futbolistas clave en la estructura actual. Su posible ausencia no solo debilitaría al equipo en lo deportivo; también enviaría una señal política muy fuerte hacia la dirigencia.
Una selección campeona atrapada en la incertidumbre
La combinación es explosiva: un presidente cuestionado, un técnico con contrato a punto de expirar y con un pie fuera, el ídolo máximo distanciado de la Asociación, premios sin cerrar y figuras que dudan si vale la pena cruzar el Atlántico para tres amistosos sin brillo.
La selección que hace poco levantó la Copa del Mundo en Qatar se encuentra ahora atrapada en un laberinto dirigencial. El talento sigue ahí. El escudo pesa como siempre. Pero la pregunta se impone: ¿cuánto tiempo puede sostenerse un ciclo ganador cuando el ruido de arriba no deja de crecer?






