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Abhishek Sharma brilla en el 3-0 de India sobre Afganistán

En el Arun Jaitley Stadium no hubo partido. Hubo un espectáculo. Y tuvo nombre propio: Abhishek Sharma.

India aplastó a Afganistán por 127 carreras en el tercer T20I de la serie 2026, completó un contundente 3-0 y dejó la noche de Delhi marcada por una de las exhibiciones más feroces que se recuerdan en un Powerplay internacional.

Un inicio a todo gas

Afganistán ganó el sorteo y eligió lanzar. Sobre el papel, una decisión lógica. Sobre el césped, una invitación al desastre.

Abhishek Sharma y Sanju Samson salieron como si el reloj marcara el último over desde la primera bola. Tras seis overs, el marcador era casi insultante: 100/0. Cien. Sin perder wicket.

Abhishek firmó un Powerplay que roza la leyenda: medio siglo en solo 16 bolas, a un ritmo de 345.45, con 8 fours y 7 sixes. Cada error de longitud, cada mínima desviación de línea, terminaba en la grada. Ibrahim Zadran recurrió al oficio de Mohammad Nabi para frenar al zurdo. La respuesta fue despiadada: 29 carreras en ese over. El plan, pulverizado.

La agresión no se detuvo ahí. El zurdo siguió castigando el mínimo margen de Afganistán y convirtió un arranque brutal en algo histórico.

Un centenar de 30 bolas y un estadio en pie

El estadio se levantó cuando el marcador personal de Abhishek tocó los tres dígitos. Cien en 30 entregas. Nueve fours, diez sixes. Una tormenta perfecta.

India llegó a 155/2 tras 12 overs, con la entrada de Rashid Khan como único alivio para los visitantes. El capitán del spin afgano forzó el error en el over 10: Abhishek, que ya iba por 108, encontró el edge y Rahmanullah Gurbaz completó la toma. El rugido del público se mezcló con un aplauso largo. Había caído el hombre que había destrozado el partido en media hora.

Rashid volvió a aparecer en el 12º over con una jugada de puro instinto y lectura: run out a Tilak Varma por 2, justo cuando India amenazaba con convertir el marcador en algo irreal. Pero mientras el caos caía a su alrededor, Sanju Samson mantenía la calma.

El wicketkeeper-bat llegó a 44* de 31 bolas en ese tramo, manejando el ritmo, eligiendo bien los riesgos y preparando el terreno para el sprint final junto al capitán Shreyas Iyer.

Afganistán reacciona tarde, pero evita el desastre absoluto

A falta de cuatro overs, India estaba en 191/4. El 240 parecía el mínimo razonable. El 250, una posibilidad muy real.

Ahí apareció algo de orgullo afgano. Azmatullah Omarzai había dado un respiro clave en el medio, eliminando a Samson con 50 y a Shivam Dube por 14 en un lapso de 15 bolas. Esa pequeña ventana de control se amplió en la recta final con el trabajo de Abdullah Ahmadzai.

India solo pudo sumar 30 carreras en los últimos cuatro overs. Ahmadzai, con una secuencia de yorkers anchos bien ejecutados, cerró un spell de mucho mérito: apenas 38 carreras concedidas y el wicket de Nitish Kumar Reddy en sus cuatro overs. En un mar de números rojos para los lanzadores afganos, sus cifras fueron una rara nota de sobriedad.

El total final, 221/7, seguía siendo gigantesco. Pero al menos, no fue el 240+ que se asomaba en el horizonte.

Axar, Bumrah y el golpe en la Powerplay

Si Afganistán necesitaba algo para creer, era un inicio perfecto. Lo que encontró fue todo lo contrario.

Axar Patel abrió la herida pronto: bowled a Rahmanullah Gurbaz por 15 y, cinco bolas después, Sediqullah Atal cayó atrapado por Abhishek Sharma. Dos golpes directos al corazón de la persecución.

Jasprit Bumrah, con su precisión quirúrgica, se encargó del siguiente. En el quinto over, Darwish Rasooli se fue por golden duck, víctima de una de esas bolas que parecen dibujadas con escuadra.

Ibrahim Zadran intentó plantar batalla. Sus 25 de 16 bolas tuvieron intención y agresividad, pero Yash Thakur le puso freno en el sexto over, con Ishan Kishan completando la captura. Al cierre de la Powerplay, el marcador decía 51/4. El partido, prácticamente, decía “fin”.

El estrangulamiento del medio y la irrupción de Bishnoi

Con el top order destrozado, Afganistán buscó refugio en la resistencia. Noor ul Rahman y Azmatullah Omarzai añadieron 23 carreras que, más que esperanza, dieron un ligero respiro.

Ravi Bishnoi cortó ese pequeño hilo en el noveno over. Noor, que había llegado a 11, encontró a Nitish Kumar Reddy en el campo. Al mismo tiempo, Axar y Bishnoi tejían una red asfixiante: seis overs combinados con apenas 31 carreras permitidas. Sin boundaries, sin ritmo, sin aire.

El marcador, tras 12 overs, se clavó en 82/8. Y ahí apareció el over que terminó de convertir la noche en paliza.

Nitish Kumar Reddy firma el over del partido

Reintroducido en el 12º, Nitish Kumar Reddy desató el caos. Primera bola: Mohammad Nabi, 8, limpio. Tercera bola: Azmatullah Omarzai, el máximo anotador afgano con 17, también fuera. Quinta bola: Mujeeb Ur Rahman, stumps destrozados.

Tres wickets, una sola carrera concedida. De 81/5 a 82/8 en cinco bolas. La persecución, que ya parecía una quimera, se derrumbó definitivamente.

El resto fue trámite. Afganistán se desplomó hasta 94 all out en 14.1 overs. India, dominante de principio a fin, cerró la serie con un 3-0 que no admite matices.

Una paliza con mensaje

Más allá del marcador, la noche dejó señales claras. Abhishek Sharma no solo se ganó el Player of the Match; se instaló de golpe en el centro del debate sobre el futuro del top order indio en T20I con ese 108 de 30 bolas que quedará archivado entre las grandes demoliciones del formato.

Sanju Samson, con su 50 en un rol de ancla agresiva, consolidó la respuesta a la presión que ya había dado en el segundo T20I. Axar Patel, Jasprit Bumrah, Bishnoi y Nitish Kumar Reddy mostraron una estructura de ataque variada y letal. Y todo esto en una serie en la que India, con el 2-0 ya asegurado, buscaba repartir minutos y ajustar piezas antes de retos mayores.

Afganistán, por su parte, se marcha con chispazos aislados —el control de Ahmadzai al final, los intentos de Omarzai—, pero con una sensación incómoda: cuando India subió el ritmo, nunca encontró respuesta.

En Delhi, la brecha fue demasiado grande. Y la imagen que queda es la de un zurdo joven, Abhishek Sharma, levantando el bate tras un centenar de 30 bolas, mientras un equipo entero, Afganistán, se preguntaba cómo frenar un ciclón que ya había arrasado con todo.